Baithaka

Asociación sin ánimo de lucro

El Templo del Agua (por Toni Aguilar, Febrero de 2012)

Namaste desde Kathmandu,

Intentaré ir describiendo y ampliando cómo nos estamos organizando  actualmente en Nepal para llevar adelante los programas, y si os parece bien lo haré en varios comunicados, para que sea más ameno.

Empezaré primero por  la historia de  “El templo del agua”.

En Nepal, y especialmente en Katmandú, entre muchas otras cosas, se sufre escasez de agua, y a menudo se ven pasar los camiones cisterna cargados con12.000 litrosde agua potable para llenar los depósitos de una vivienda a unas 4.000 rupias el camión.

Tramo río-barrio18.jpg  Tramo río Barrio 18  detalle-rio.jpg  Detalle

En nuestro barrio la gente acostumbra vivir en habitaciones, es decir, que en una habitación vive una  familia, donde caben una cama doble, una cocina y con suerte un armario.  En un edificio puede haber fácilmente seis o siete habitaciones a un promedio de cinco personas por habitación. Es decir que unas treinta personas comparten la cisterna y el pozo si lo hay.

El agua no es solamente para cocinar, sino que también hay que lavar la ropa, limpiar los platos y las ollas y si es posible ducharse a fondo de vez en cuando.

Normalmente es el  propietario es el que regula la cisterna de agua, aunque también hay personas que venden agua al por menor a siete rupias los veinte litros.

pozo-comunidad-vecinos.jpg  Pozo comunidad de vecinos

En Kumary House el agua nunca ha faltado, y una tarde, viendo que la gente estaba preocupada por la falta de agua y que además coincidía con que no había gasolina para que los camiones la pudiesen distribuir, se me ocurrió que podríamos dar agua del pozo a las personas del barrio que lo necesitasen.

Abriríamos las puertas a todo el mundo por la mañana de 7 a 9  y por la tarde de 5 a 7 y durante estas horas daríamos agua limpia y potable para beber y para cocinar.

La idea era la mejor posible mientras los camiones no llegasen, y se decía en el barrio que era solamente cuestión de tres o cuatro días.

Pero la cantidad de  personas que se agolpaban frente a la puerta con sus cubos y bidones crecía cada vez más. Cuando abríamos las puertas del jardín, parecía el primer día de rebajas de unos grandes almacenes, y los más fuertes se abrían paso entre las mujeres y los niños, y lo que tendría que haber sido algo pacífico, se convertía en un lugar de discusiones.

Dijimos que el agua solamente la podrían recoger mujeres y niños, ( para evitar que los hombres, más fuertes, desplazasen a las mujeres)  y las cosas mejoraron bastante pero se seguían amontonando y yo lo vivía como si en lugar de ayudar estuviésemos fomentando el enfado entre las personas que querían conseguir agua.

Ante estas situaciones uno se siente perdido, porque cómo se puede poner orden ante una avalancha de este tipo? Y más cuando la necesidad es de algo tan vital como es el agua?

Este tipo de situaciones te obligan a hacerte muchas preguntas, y a menudo, cuando piensas que no hay solución, la solución llama a la puerta.

Y esta vez la solución nos llegó con nuestro amigo, el Dr. Bernard de Acción Benarés.  Un hombre con más de 25 años de experiencia con su ong enla India, trabajando con las personas que sobreviven como pueden en la estación de tren, y tratando de curar, con su equipo, a todas las personas que por pobres no eran admitidas en un hospital, la mayoría mujeres, quemadas por su suegra o esposo  que deseaban cobrar una nueva dote, eliminando a la esposa y casándose otra vez.

Yo no entendía o no quería entender todo esto, pero Bernard me decía que en el fondo esto era la manifestación de una ambición que conduce a una barbaridad social destructiva, y que solamente se puede compensar con la generosidad, porque produce mucha más felicidad la generosidad, que la ambición egoísta sin límite.

Fue entonces cuando me dijo, mira Toni, veamos el problema del agua.

Y Bernard me contó esta historia:

En India, como ya sabes, los hombres tienen por costumbre hacer pis en cualquier pared y en el momento que les llega la necesidad.  Se meten en un callejón, o no, y cara a la pared orinan.

Yo tenía un amigo, un doctor alemán que vivía no muy lejos del río Ganges.

Un día mi amigo me dijo: Bernard estoy desesperado por que, por más que les suplico con buenas palabras a los “orinantes” que delante de la puerta de mi casa no lo hagan, nadie me hace caso, e incluso algunos se ríen cuando me ven muy enfadado.

Este doctor tenía puesto un cartel en la puerta de su casa en el que estaba escrito:  “Por favor, no orinar”, pero quizás porque con las prisas no se leían el letrero, o quizás porque no sabían leer, el hedor era insoportable. Y además parecía que la puerta de su casa era el lugar predilecto del barrio para mear.

Un día, este doctor, recibió a otro amigo Indio de Benarés, el cual, conocedor de la mentalidad India le dio el siguiente consejo. 

Mira,  pienso que lo mejor que puedes hacer es que, en lugar de intentar prohibir, coloques carteles de dioses en la puerta y en la pared, y ya verás cómo sin tener que decir nada, nadie más se orinará delante de tu puerta ni en la pared de tu casa.

Y aquel doctor así lo hizo, siguió el consejo de su amigo Indio y de nuevo en su jardín volvió a oler el perfume de las flores.

Nuestro “Pani mandir” 

El jardín de la casa fue un donativo de Dominique, directora de un grupo de escuelas de Yoga en el sur de Francia. Podéis ver las fotos que son más explicativas.

Cuando se abre la puerta y se entra en el jardín de la casa de acogida, lo primero que se ve es el “Pani Mandir”, El templo del agua. Antes, recordad, teníamos un depósito de plástico negro con un sólo grifo y ahora es una pequeña construcción al estilo newar octagonal, y se trata de un depósito de350 litrosde agua limpia que sale por cuatro grifos.

En la parte del depósito que mira hacia la puerta de entrada al jardín hay un Ganesh, y esta es la fuente para los hindúes. En la parte que mira hacia la casa hay un Budha de la medicina, y es la fuente para los Budistas y tibetanos.  La parte que mira hacia la puesta de sol es la musulmana y hay una aleya del Corán. Y en la parte que mira hacia el muro hay una piedra, y esta fuente es la judeocristiana.

Y desde entonces, todo se hace en orden y no hay empujones ni avalanchas. Y aunque el agua es la misma para todos,… hay quien dice que la suya es la mejor.

Con esta introducción intento abrir la puerta para ir explicando cómo nos organizamos.

El agua son los recursos que llegan a la cisterna y las fuentes los programas que se desarrollan.
Algunos apoyan a niños, otros a mujeres, otros alimentos y otros sanidad…

Vuestro dinero que llega sería como el agua del depósito donde la gente viene a buscar sus ayudas,
y se marchan con sus cántaros llenos, y felices, pensando que su agua es la que sabe mejor.

Pero si me quedase aquí, solamente con lo más bonito para el final, no os estaría explicando todo lo que ocurrió.

Resulta, que primero se había dicho que la falta de agua sería para cuatro o cinco días, pero los días pasaban y todo seguía igual.

Un mujer, la madre de Dinesh, vecina del barrio nos vino a ver y nos dijo: – Por qué estáis dando el agua? Yo la vendo, y si no vendo agua tendré que cerrar mi pequeño negocio.

 

 venta-agua.jpg   Venta de agua

Bueno, pero no hay agua, respondí, y si no hay agua usted no la puede vender y la gente del barrio seguiría sin agua. Yo no veo que le estemos haciendo ningún daño dando agua a la gente del barrio cuando no hay.

Sí, me dijo ella, si no hay agua está bien darla, pero ahora los camiones cisterna ya circulan, tengo el depósito de5.000 litroslleno pero la gente prefiere que el agua les salga gratis y no pagar, incluso personas que pueden pagarla perfectamente no me la compran.

Bueno, pensé y ahora qué hacemos, porque cómo podemos saber si una persona puede o no puede pagarse el agua para beber?

A la mañana siguiente pregunté a una mujer que venía bien vestida: ¿Por qué vienes a buscar agua aquí cuando la puedes comprar? Y ella me respondió: es que ahora la propietaria del edificio donde vivimos no compra agua, y no podemos limpiar,  lavar ni ducharnos, porque nos dice que vengamos a buscar el agua a Kumary House y así ella no la tiene que comprar.

Total,  que una de las mayores dificultades que tenemos cuando estamos en una aventura humanitaria como esta, es saber quién puede afrontar algunos gastos y no quiere y quién no puede afrontarlos.

Recuerdo que en España, yo tenía un amigo que siempre decía que estaba dejando de fumar.

Te pedía un pitillo o dos cada día, cosa que hacía con muchos más conocidos a lo largo del día y si yo le preguntaba: Oye , mira, tienes dinero para comprarte  un coche, salir, etc.., por qué no te compras un paquete de tabaco y te lo administras mejor? .. Luego, pasaban un  par de días sin que me pidiese un pitillo, pero la historia se volvía a repetir: Es que estoy dejando de fumar.

No sé si ahora sigue siendo así, pero antes, cuando yo vivía en España, invitar a fumar cuando uno sacaba la cajetilla era normal, incluso se dejaba el paquete encima de la mesa y había gente, amigos o compañeros a los que conocías, que cogían un pitillo sin pedir.  Pero también había el que aparte de cogerte el pitillo se quedaba con el mechero.

Cuando ayudamos hemos de tener en cuenta varias cosas, y más en países donde hay necesidades de base. Por un lado hemos de mirar de no fastidiar al que vive humildemente de su trabajo y por otro lado no crear dependencias o malos hábitos, sino incentivar la autosuficiencia.

Hay muchas preguntas que nos hacemos, situaciones distintas, porque es muy distinto que una familia teniendo un restaurante te envía los niños comer, de cuando un niño pasa hambre porque su padre está enfermo y su madre sin trabajo ha de cuidar del esposo.

Entonces sí que tiene sentido abrir la casa, tener un Komedor abierto para los todos niños que necesiten comer mejor mientras se soluciona su situación familiar.

Pero ya os digo que hay situaciones muy distintas y que poco a poco os iré comentando, de manera a que podamos ir entendiendo el sentido de los proyectos que estáis apoyando en estos tempos de necesidad.

Y con todo esto os preguntaréis…. ¿damos agua o no? y la respuesta es sí, damos agua.

Pero, esta pregunta tan sencilla nos lleva a preguntarnos: ¿Por qué estamos dando agua en Katmandú, la capital de un país, Nepal, del cual se considera que es el segundo país con más agua en el mundo?

Cuando abrimos las puertas de la casa para dar agua, tal como os comenté, no habíamos puesto ningún límite y esto condujo, entre otras cosas, a que un día la bomba del agua se nos quemó y tuvimos que cambiarla.

Con algunos amigos en España ya estábamos buscando asesoramiento y ayudas para construir un depósito comunitario en el barrio, y también aprendimos algunas cosas más.

El alcalde del barrio, al que se le conoce como “kalo manche- el hombre negro”, no estaba interesado en esta idea y tenía un motivo: Entre otros negocios, también vende botellas de 20 litros de agua mineral.

Fuente-barrio.jpg  Fuente del barrio

Por lo tanto no había ni terreno ni permiso. Ni tampoco sabemos qué hubiese ocurrido con un depósito público en un barrio y cómo se tendría que haber administrado, ni los permisos necesarios, los controles de calidad del agua… y a saber qué más.

Total, que pensamos que la mejor opción que teníamos era no ir más allá, y dar el agua de la casa a las familias que lo necesitasen.

Por otro lado, al no haber puesto límites al consumo nos había llevado a una situación incómoda, y también buscamos una solución. 

Trabajar en un barrio nos permite conocer mejor a cada familia y sus necesidades y, en cierta forma, ser más eficientes en la distribución de vuestras ayudas.

 Actualmente damos una tarjeta (adjunto muestra) donde figura el nombre de la mujer y se dan3 litrosde agua al día por miembro familiar. Chandramaya, la encargada de mantener llenos los depósitos, marca la tarjeta.

Water-Card.jpg 

Esta tarjeta se renueva mensualmente, porque normalmente la escasez de agua es por unos meses, hasta que llega el monzón.

Y aunque quizás este sistema es mejorable, desde hace tiempo todos están contentos y por lo tanto seguimos así. Los que venden agua no ven mal que cuando no hay agua la podamos dar, porque estas personas que venden agua también a veces se quedan sin y también les damos.

En estos años en Nepal, he tenido que aprender que hay que poner unos límites para que las cosas funcionen, ya no digo perfectamente, sino mejor.

En nuestra generación se nos decía: “Si te pones un límite nunca vas a crecer”. Pero en el barrio hemos visto que no se puede consumir agua sin límite, que no se puede crecer sin límite… y que hay que solucionar otras cosas de base. 

Pero esto también depende del kalo manche.

Continuará…

Toni

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